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Xavier B. Fernández

Xavier B. Fernández

Nació en 1965 en el barrio de Gracia de Barcelona, España, y por ahí sigue. Estudió Ciencias de la Información en la Universidad Autónoma de Barcelona.

Ha trabajado como descargador de camiones, dependiente en una tienda de discos, mozo de gasolinera, auxiliar administrativo, dibujante de storyboards, extra de cine, guionista de televisión, periodista y dibujante de cómics (con el seudónimo de Jimmy Jazz).

Ha escrito guiones de cine y televisión, una obra de teatro -Diógenes y Epicuro en el parque-, una novela -Kensington Gardens- y diversos relatos breves, publicados, sobre todo, en la revista literaria BADOSA EP.

Es colaborador habitual de El Nuevo Cojo desde 2003.

URL del sitio web: http://www.facebook.com/xavier.b.fernandez

Mundos aparte: Irak-Barcelona

El domingo 13 de febrero en Barcelona lució un buen sol, a pesar de la ola de frío polar que atravesaba la Península Ibérica, lo que no estuvo mal porque me permitió lucir abrigo hasta los tobillos y gafas oscuras a la vez, en plan totalmente Matrix. Las elecciones en Irak eran la noticia principal de la sección de internacional de los periódicos, pero sin extralimitaciones extraordinarias.

Cómete a un turista

Del tsunami de imágenes impactantes que, acerca del tsunami de verdad, nos inundaron los periódicos, la televisión e Internet, la que más me impresionó fue esta de dos bien cebados puercos pedófilos tomándo cerveza mientras disfrutaban del sol en la playa de Patong el día después de la catástrofe, los destructivos efectos evidentes al fondo, tras sus obscenas barrigas.

El britart arde en la hoguera de las vanidades

El pasado lunes 24 de mayo un almacén del este de Londres ardió hasta que las mercancías que contenía se convirtieron en cenizas carbonizadas. La cosa no tendría mayor interés público, si no fuera porque el almacén es de la compañía Momart y lo que guardaba eran carísimas colecciones de obras de arte, lo más granado de los últimos años de britart (denominación del arte británico contemporáneo, estéticamente una amalgama que con descarado sentido comercial recicla a patadas y al popurrí postulados del dadaísmo, el arte conceptual y el Pop Art) propiedad de los más importantes coleccionistas británicos, quienes tras pagar cantidades astronómicas por cosas como una tienda de campaña con 100 nombres escritos encima las arrinconaron allí, en la oscuridad, entre polvo y ratones.

Cristo comestible

Cómo cocinar un Cristo para dos personas: se toma un Cristo macilento para dos personas; tras descolgarlo de la pared, con un cuchillo se extraen las alcayatas y se le separa de la cruz. Se descostra bañándolo en agua tibia y se seca cuidadosamente. Los estigmas pueden mecharse con tocino. En una fuente, y sobre lecho de cebollas, colocaremos al Cristo, al que untaremos con abundante mantequilla. Se deja en horno moderado durante tres días, al cabo de los cuales sale él solo.

Europa vs. USA: entre la oposición y la alternativa

Es innegable que el sentimiento anti (norte) americano crece y se consolida en Europa. Bueno, de crecer crece en todo el mundo, pero el deterioro de las relaciones con la Unión Europea resulta particularmente notorio. Como respuesta al unilateralismo practicado por la administración Bush, en el viejo continente arrecian los llamamientos a conseguir "una Europa más fuerte y más unida", una Europa que ofrezca al mundo "una alternativa de modelo occidental" (palabras de Jacques Chirac, presidente francés).

Javier Bardem Goes to Hollywood

En 1990, para interpretar al triángulo protagonista de su película "Jamón Jamón", el director y guionista Bigas Luna escogió tres jóvenes actores casi desconocidos y con escasa experiencia. Una vez, entre toma y toma, les dijo: "Chavales, vosotros vais a ser grandes estrellas". No andaba mal de olfato Bigas Luna: los tres jóvenes actores eran Jordi Mollà, Penélope Cruz y Javier Bardem. Los tres, a partir de "Jamón Jamón", se convirtieron efectivamente en grandes estrellas en su país, luego en actores muy conocidos en el resto del mundo y, finalmente, se fueron a conquistar Hollywood. El último en ceder a los cantos de sirena de las majors gringas, y el que ha hecho la carrera más sólida y fulgurante, es sin duda Javier Bardem.

La última corrida (o cuando el arte es masacre)

Ser antitaurino es algo tan tradicionalmente español como ser amante del toreo; antitaurinos fueron Isabel I de Castilla, Quevedo, Moratín, Larra, Azorín, Pablo Iglesias y muchos otros. Pero de un tiempo acá los amantes de esta peculiar forma de hacer picadillo de res en público vienen identificando antitaurinismo con antiespañolismo: o sea, cosa de afrancesados, ingleses (esos hipócritas que, como todo el mundo sabe, tratan mejor a sus perros que a sus niños), anarquistas, afeminados y separatistas. La polémica ha vuelto a saltar al ruedo (adecuada metáfora) porque, recientemente, el ayuntamiento de Barcelona ha declarado a la ciudad "antitaurina". Y los taurinistas de todo el mundo han puesto el grito en el cielo.

Jackson Pollock o la cornudez del viejo arte moderno

Por fin he podido ver "Pollock", el biopic que el actor, y aquí también director, Ed Harris hiciera sobre el pintor clave del expresionismo abstracto, y que inexplicablemente —las razones de las distribuidoras, como las del Señor, son inescrutables— ha tardado tres años en recalar en las pantallas españolas, a pesar de sus varias candidaturas a los Oscares. Tarde es ya para hacer una crítica del filme, que es excelente, con un Ed Harris en estado de gracia tanto en su personificación del pintor ante las cámaras como en la pintura de su personalidad tras ellas, pero verla me ha sugerido algunas reflexiones sobre el rumbo del arte moderno. Y ése es un tema que, a lo que parece, nunca pasa de moda.

La mala educación: retorno al planeta Almodóvar

Muy grandes expectativas había generado la última película del manchego más universal después de Don Quijote, tras haber obtenido un Oscar con cada una de las dos anteriores (al mejor guión original por Hable Con Ella y a la mejor película de habla no inglesa por Todo Sobre Mi Madre), por abordar el vidrioso tema de la pedofilia en el seno de la Iglesia Católica... y también, claro, porque Pedro es Pedro, la mayor vaca sagrada del cine europeo actual, y cada nuevo estreno suyo es un acontecimiento cultural mundial y una cult-movie instantánea por el simple hecho de llevar su firma, algo que le ha ocurrido a muy pocos cineastas (Fellini, Kubrick y no se me ocurre ninguno más; quizá Tarantino).

La teta de Janet Jackson

El año pasado vino a Barcelona un californiano llamado Peter, buen chico, amigo de unos amigos míos que habían cursado estudios en Los ángeles. Un día nos llevamos a Peter a la playa. Allí, su comportamiento se volvió bastante ansioso; en particular, no paraba mirar a su alrededor y repetir "¡Esta playa es la bomba!" "¡Aquí hay mucho por ver!", para gran extrañeza de todos los presentes, hasta que caímos en la cuenta de que lo motivaba algo que a nosotros la costumbre nos hacía pasar por alto:

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