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La verdadera guerra es en casa

Tras Nueva York y Madrid, ahora le ha tocado el turno a Londres. Esto es una guerra, por si alguien aún no se había dado cuenta. Pero no una guerra entre la civilización occidental y la civilización árabe-musulmana. El mundo del Islam, de donde el enemigo procede, es tan víctima suya como occidente. En esta guerra el enemigo es invisible y el frente puede abrirse en cualquier calle, cualquier estación de metro en cualquier ciudad, enemiga o no. En esta guerra las víctimas son civiles que poco o nada tiene que ver con todo el asunto y los ejércitos están de más ya que el enemigo pretende ganarla de una sola manera: convenciéndonos de que le concedamos la victoria.

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Aruba para todos

De vez en cuando y de cuando en vez, un niño clasifica como ganador y perdedor al mismo tiempo cuando sus familiares lo reportan como perdido y las cadenas noticiosas deciden que eso es noticia, convirtiéndolo en lo que se podría llamar una necrocelebridad.

Así comienza una reacción en cadena periodística que no importa que esté pasando en el mundo, se estanca en una sola pregunta: dónde está X. Las pantallas de los televisores y las páginas de los periódicos se llenan de fotos del desaparecido y de ex vecinos prendiendo velitas y sosteniendo vigilias pidiendo por su regreso.

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2 años y 0 armas de destrucción masiva después

A estas alturas, con el mundo atravesando este horroroso período de ciencia ficción digno de Orwell, de lo único que podemos estar seguros es de que la realidad no tiene ninguna importancia. Que es más probable encontrarnos en los medios de comunicación discusiones sobre si Beto está o no escondiendo las armas de destrucción masiva, o el gato Félix o hasta Bill Clinton, que más da.

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Día internacional de la mujer

El ocho de marzo pasado se "celebró" (y nosotros olvidamos reocordarles) el Día Internacional de la Mujer, una fecha que existe desde 1911. Sin embargo, cuando escribimos "celebró" entre comillas nos referimos al hecho de que las desigualdades siguen existiendo –eso lo sabemos todos- a un nivel inaudito (eso no lo sabemos).

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