Lunes, 16 Septiembre 2019
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Carolina Taboada

Carolina Taboada

María Carolina Taboada vino al mundo en Caracas, Venezuela, en 1974. De padres psiquiatras y divorciados, su infancia no fue precisamente lo que se llamaría envidiable. En 1998 se gradúa de Comunicación Social en la Universidad Católica y en su primera entrevista de trabajo se da cuenta de que haberse copiado durante toda la carrera no fue muy buena idea.

Luego de cursar un par de trimestres de la Maestría de Literatura Latinoamericana, se inscribe en un curso de panadería y repostería para terminar, según sus propias palabras, "donde toda mujercita emancipada teme estar: en la cocina".

A pesar de este paso en falso, consigue un cambur en HBO Latinoamérica. Fue editora en jefe de El Nuevo Cojo Ilustrado y sobrevive en la misma ciudad que la vio nacer, la Sultana del Ávila.

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Dos gardenias para mí

A pesar de todo lo provocativa que resulta la idea de pasar los despechos cual madre de "Pato Aparato" —sin bañarse, envuelta en una bata azul y comiendo chocolates—, eso de extender las tristezas circunstanciales resulta bastante absurdo luego de un par de buenas pensadas. Escritas; porque el tiempo está cerca. Además, ¿quién puede estar despechado por mucho tiempo en el Trópico? Hace demasiado calor y el sol está brillando los 365 días del año sobre un cielo escandalosamente azul.

La virgen del pan

Luego de los sucesos del 11 de abril del 2002, el aumento de las actividades religiosas en Venezuela no ha pasado desapercibido. Específicamente en El Cafetal, se ha realizado todo tipo de ceremonia cristiana y se ha sacado a pasear a cuanta imagen existe en las múltiples iglesias de la zona.

Las ciruelas de la amargura

Durante una crisis de desempleo, de esas que uno elegantemente llama "between jobs", tropecé con el nombre de un conocido, luego de leerme toda la libreta de teléfonos en busca de alguien a quien pedirle trabajo. El tal Jesús y yo nos habíamos conocido durante mi primera pasantía en cine, que consistió básicamente en pegarle etiquetas a los BetaCams y llevarle café al locutor cada mañana.

El gusto por la carne

Llámese parrilla, barbecue o asadito, el tema de cocinar carne a la intemperie fascina a cualquier hombre. Esa mágica combinación entre carne y fuego logra lo que ni los comerciales de 4X4 han podido: transformarlos en machos dominados por sus más primitivos instintos.

El "monster"

Cuando yo era joven y bella, fui toda una profesional exitosa, al menos durante los pocos años que transcurrieron entre mi graduación universitaria y la coronación de nuestro "Señor Presidente". Fue en un canal de cable donde por la bicoca de US$ 300 mensuales conocí a "El Monster", quien distaba bastante del modelo gerencial que había visto en la universidad a sólo un mes de mi graduación. Ahh, que idealista era en ese entonces...

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