Martes, 19 Noviembre 2019
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Simón Bravo

Simón Bravo

Sociólogo, lingüista, equilibrista, malabarista, mensajero a pie. Nació con buena estrella en San Francisco, California, pero las cosas cambian dramáticamente cuando se lo llevan a Venezuela desde chiquito a vivir en Choroní.

Allí, entre playas y montañas estudia el bachillerato, luego lo mandan a estudiar derecho en la Universidad de los Andes, donde lo raspan inmediatamente. Le echa la culpa al clima. De allí decide probar suerte en la capital y pasa a estudiar Sociología en la Universidad Central de Venezuela, siempre con la promesa de sacar a su familia de abajo.

Nunca terminó y la familia aún espera. Le volvió a echar la culpa al clima. En 1996 se marcha a Boston en busca del sueño americano. Aparentemente el clima no sigue gustándole y todavía no tiene ni carro, pero por fin se graduó de algo en la Universidad de Massachussets. Es traductor. Gracias a la gracia magnánima de nuestro señor el Generalísimo Busho y sus excelentes dotes como administrador, actualmente se encuentra cobrando el paro; colabora con la Asociación de Traductores de Nueva Inglaterra y vive en concubinato con la poeta Yelimar Becerra.

A ambos se pasan los días retozando y discutiendo sobre las lavativas más interesantes para publicarlas, a ver si por fin sacan a la familia de abajo cuando El Cojo rinda sus frutos.

Esperemos que el clima mejore para entonces.

URL del sitio web: http://www.linkedin.com/in/simonbravo

Guau Guau Guau Guau

Pana, en inglés uno no debe decir dobles negativas. Bueno, por lo menos a uno le dicen que no se debe. Pero el hecho es que cualquier lingüista de a pie, como los que colaboran con esta columna, puede notar que casi todos los anglohablantes se valen de dobles negativas una que otra vez, la mitad de las veces, o siempre. Lo que pasa es que en inglés las oraciones como "I don't have nothing" suenan redundantes en un contexto formal; con decir "I have nothing", ya se está negando la presencia de algo.

Los esquimales

A continuación transcribo un mensaje enviado desde la cárcel por un colaborador de esta columna, quien prefiere permanecer anónimo por razones verdaderamente paranoicas. Como el Unabomber, quiere emprender su campaña, crear gran revuelo, desactivar, agitar, alborotar, rescatar.

El Musiú no se te baña ni por accidente

Hay dos claves para identificar al venezolano, y quiero ser totalmente irresponsable con lo que voy a decir porque esto no es un estudio lingüístico de rigor, de esos con numeritos y justificaciones y consistencias de gramática general. Estas claves son simplemente un par de datos jalados por lo pelos. Una es que en Venezuela no se dice que se tiene poco, casi siempre se tiene poquito.

  • Publicado en Música

Gorki Águila: entre el placer y la felicidad

Gorki Águila, líder de la banda cubana Porno para Ricardo, salió bajo libertad condicional el pasado 16 de marzo, tras pasar una temporada en la cárcel bajo cargos que levantaron más de una suspicacia. De status cuasi legendario, tal vez el mejor argumento para escucharlo es que no forma parte de una oposición organizada; sólo es un músico con opiniones universales que parecen trascender la guerra de desgaste entre Miami y La Habana. Siente nostalgia como otros cubanos por las comiquitas soviéticas y apuesta incondicionalmente al efecto liberador del sexo y la gozadera.

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