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Segundo debut: artistas reviven gracias al cine y la literatura

No es de hoy que el cine busca inspiración en las artes plásticas y sus genios. Charlton Heston, por ejemplo, fue Michelangelo Buonarroti en una película realizada hace casi 40 años. "The Agony And The Ecstasy" (EE.UU., 1965) se basó en los conflictos entre el artista y su protector, el Papa Julio II. Sin embargo, sólo algunas décadas después, la gran pantalla abrió un espacio considerable para las biografías de los grandes nombres de las artes; sobre todo de los maestros de la pintura.

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El britart arde en la hoguera de las vanidades

El pasado lunes 24 de mayo un almacén del este de Londres ardió hasta que las mercancías que contenía se convirtieron en cenizas carbonizadas. La cosa no tendría mayor interés público, si no fuera porque el almacén es de la compañía Momart y lo que guardaba eran carísimas colecciones de obras de arte, lo más granado de los últimos años de britart (denominación del arte británico contemporáneo, estéticamente una amalgama que con descarado sentido comercial recicla a patadas y al popurrí postulados del dadaísmo, el arte conceptual y el Pop Art) propiedad de los más importantes coleccionistas británicos, quienes tras pagar cantidades astronómicas por cosas como una tienda de campaña con 100 nombres escritos encima las arrinconaron allí, en la oscuridad, entre polvo y ratones.

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La última corrida (o cuando el arte es masacre)

Ser antitaurino es algo tan tradicionalmente español como ser amante del toreo; antitaurinos fueron Isabel I de Castilla, Quevedo, Moratín, Larra, Azorín, Pablo Iglesias y muchos otros. Pero de un tiempo acá los amantes de esta peculiar forma de hacer picadillo de res en público vienen identificando antitaurinismo con antiespañolismo: o sea, cosa de afrancesados, ingleses (esos hipócritas que, como todo el mundo sabe, tratan mejor a sus perros que a sus niños), anarquistas, afeminados y separatistas. La polémica ha vuelto a saltar al ruedo (adecuada metáfora) porque, recientemente, el ayuntamiento de Barcelona ha declarado a la ciudad "antitaurina". Y los taurinistas de todo el mundo han puesto el grito en el cielo.

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Aldo Storey pinta el recuerdo

Aldo Storey es un pintor que pinta el recuerdo. Expresa en el canvas el proceso de la impresión atrapada en su mente de una ciudad ya ida, una ciudad que se pierde de vista gradualmente debido a todo lo nuevo que va imperando en sus rincones, alienando sus espacios y dejando atrás el romanticismo de las ciudades del ayer. El Artista conserva en su memoria una ciudad alegre, bulliciosa, ajena al dolor, a la tragedia humana. Nos la muestra desenvolviéndose a espaldas de lo que llamamos progreso y ofrece la posibilidad a sus habitantes de compartir una vida llena de alegría y esperanza.

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