Estaba confundida y carcomida por la impotencia. Tus celos incendiaron mi alma y tu confianza.
Insistí una vez más y atendió una mujer. Corté. Estaba paralizada. ¿Yo le pedí una oportunidad más, siendo inocente... ?
Las sospechas cavaban un agujero en mi estómago.
Las dudas azotaban mi cabeza. Tejí y destejí hipótesis por horas.
Tus pertenencias se reían de mí, su visión exprimía mis pupilas.
Inquieta, no dejaba de moverme y tirar cosas. Sin amor y abandonada.
Ahora, de repente, escucho que me hablas. Haces preguntas que no logro comprender... hasta que me abrazas y veo claro. Tengo taquicardia, me falta el aire y estallo en un llanto despavorido.
Me abrazas con todas tus fuerzas, para contener este dique sin cauce. Yo hiervo de fiebre, delirando en pesadillas.