El Nuevo Cojo Ilustrado

A+ A A-

El universal Rómulo Gallegos

Rómulo Gallegos es un escritor olvidado en el tiempo. Su obra es frecuentemente citada y es lectura obligatoria en la mayoría de los países de América Latina, pero la singularidad de su mensaje se ha perdido en medio de un continente cada vez más temeroso de dar un paso al frente. Y es que Gallegos no sólo fue escritor, como muchos literatos del siglo pasado en América latina, fue político y gobernante llegando por un breve periodo de tiempo a ser presidente de Venezuela. Como tal no duró mucho, las razones las grita en sus novelas.

Publicado en Literatura

International Pony

Sólo somos agua y corazón, química y electricidad.

Nos delatan el pozo profundo en la mirada

y los mares de la Tierra que se dibujan en nuestras ropas.

Publicado en Poesía

Shigurui: la katana que cortó mi himen

Yo llegué virgen al mundo de la manga. Y cuando hablo de manga, no me refiero a esa versión voluptuosa de mango que se da en el trópico bajo la envoltura de una piel que oscila entre los amarillos y los rojos, sino a la versión japonesa de lo que conocemos como historieta (en español) o cómic (en inglés). Bien sea por falta de acceso a la información (mi generación no creció con Internet y lo más cerca que tuvo de Google fue "El Libro Gordo de Petete"), bien por un prejuicio estúpido que categorizaba (y aún categoriza en algunos círculos) a este tipo de literatura seriada como mero pasatiempo o escritura menor, yo descubrí el mundo de la manga recientemente. 

Publicado en Literatura

10.000 pies

En la cabina presurizada

por encima del Caribe

armar versos como rayas en un espejo

mis ojos narices y el cielo la rumba

mientras abril y marzo atraviesan mis tímpanos

con un chorro de miel radioactiva.

Publicado en Poesía

Cómo sobrevivir con 36.000 dolares al año

Sobrevivir nunca ha sido fácil. Menos si se trabaja en el mundo literario. Por eso libros como el que hoy presentamos tienen un interés muy concreto. Más si cabe cuando se trata de uno de los autores más reconocidos de toda una generación de lectores que crecimos con Hemingway, Dos Passos, etc. Y, a pesar de que su mujer nunca nos cayó bien, [quizá por influencia de otros escritores malignos], siempre admiramos El Gran Gatsby.

Publicado en Literatura

Guayabal

Te amo con tus silencios de miedo de duda

de costumbre

con la infancia que te salpicó los brazos

con tus caricias de manos atadas con el canto anunciador de tu apocalipsis diaria

Publicado en Poesía

Réquiem para Hubert Selby Jr.

El 26 de abril de este año dejó de respirar Hubert Selby Jr., uno de los genios más menospreciados de la literatura americana. Probablemente sea Selby también el último de los verdaderos Beats, aquella generación pintada por Jack Kerouac a través de Dean Moriarty en "On the Road": un grupo de jóvenes implorando su libertad, en búsqueda de lo beatífico, paradójicamente condenados a una vida casi siempre horrorosa y nada envidiable. Jack Kerouac, muerto a los cuarenta y siete años de cirrosis, William Burroughs, adicto veinte años a la heroína y Hubert Selby Jr., condenado a morir desde los diez y ocho años.

Publicado en Literatura

Ciudad del alma

¿Quién eres tú?

Selva de asfalto y hormigón.

Bestia de ruidosas calles

en donde mora el dolor.

¡En verdad...

¿Quién te edificó?

Con tus colmenas infectadas

por la prisa y el mal humor.

La lluvia de tu estirpe huye

como de un volcán en erupción,

mientras, en tu vientre,

nido estéril,

fecunda el vacío,

el caos y la frustración.

Publicado en Poesía

No es de hoy que el cine busca inspiración en las artes plásticas y sus genios. Charlton Heston, por ejemplo, fue Michelangelo Buonarroti en una película realizada hace casi 40 años. "The Agony And The Ecstasy" (EE.UU., 1965) se basó en los conflictos entre el artista y su protector, el Papa Julio II. Sin embargo, sólo algunas décadas después, la gran pantalla abrió un espacio considerable para las biografías de los grandes nombres de las artes; sobre todo de los maestros de la pintura.

Publicado en Artes

Me voy a comer a un chino

Una de mis batallas más habituales, tanto en los talleres literarios como en la corrección de manuscritos, es hacer entender al alumno o al autor que el lenguaje oral y el lenguaje escrito no son la misma cosa, y que hay que estar vigilantes para que el primero no contamine al segundo. No conviene abusar del lenguaje coloquial, a no ser que haya una buena justificación; por ejemplo: que sea un personaje de determinado estrato social quien haga uso de esos coloquialismos. Es un recurso muy usado dibujar al personaje mediante su manera de expresarse, y si el personaje tiende a hacerlo en esos términos, ¿por qué no reproducir la literalidad de sus palabras, aunque sean malsonantes?

Publicado en Literatura
Página 1 de 3
© Copyright 2003-2006 El Nuevo Cojo Ilustrado Media Llc. Todos los derechos reservados. Este material no puede ser publicado, transmitido, reescrito o redistribuido sin consentimiento del autor.

Entrar or Registrarse

LOG IN

Registrarse

User Registration