El Nuevo Cojo Ilustrado

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Hasta que la suerte nos separe

Probablemente, la mayoría de ustedes, como la mayoría de aquellos con los que he discutido el tema, piensen que estoy loco por creer que el matrimonio está obsoleto. Y aunque admito que hacer esta clase de aseveraciones sobre una institución tan antigua suena completamente descabellado, cumplo con el penoso deber de informarles que no es así: el matrimonio es a la sociedad moderna lo que el apéndice es al cuerpo humano: un vestigio inútil.

Publicado en Opinión

El mito vinotinto

Yo no supe que existía fútbol en Venezuela hasta finales de los años ochenta, cuando tras vivir toda mi vida en el interior del país, mi papá recibió un "upgrade" que requería que nos mudáramos a Caracas. Tristemente ese no era el mejor momento para hacerlo ya que en la larga y triste historia del fútbol nacional, nos encontrábamos en uno de los más humillantes. Hasta entonces para mí el fútbol era como el Badminton, o el Tango, algo ajeno a mi cultura. Algo que por mucho que me gustara jamás iba a ser mío

Por eso, cuando en 1986 fui a visitar a un amigo en El Paraíso, y me dijo que vivía a dos cuadras del estadio de fútbol, mis oídos no daban crédito a sus palabras. ¿Fútbol? ¿En Venezuela?... ¿de verdad?... Mejor que no.

Publicado en Venezuela

Trepalium nuestro de cada día

Parece ser que la palabra "trabajo" deriva de la latina trepalium, que era un tipo de tortura que consistía en trepanar, es decir horadar el cráneo u otro hueso con un trépano.

Publicado en Opinión

Cristo comestible

Cómo cocinar un Cristo para dos personas: se toma un Cristo macilento para dos personas; tras descolgarlo de la pared, con un cuchillo se extraen las alcayatas y se le separa de la cruz. Se descostra bañándolo en agua tibia y se seca cuidadosamente. Los estigmas pueden mecharse con tocino. En una fuente, y sobre lecho de cebollas, colocaremos al Cristo, al que untaremos con abundante mantequilla. Se deja en horno moderado durante tres días, al cabo de los cuales sale él solo.

Publicado en Cine

El mito del amor a la Richard Gere

Querido Sabelotodo: ¿Es verdad que ciertas personas utilizan hámsters como juguetes sexuales? ¿Es posible? ¿Fue Richard Gere hospitalizado por habérsele atorado uno en el recto? Yo he escuchado y hasta visto películas donde los actores hacen y deshacen con perros, caballos y hasta culebras. Pero hámsters, jamás. Aclárame este punto maestro. Luigi Mascaro, Veracruz, México.

Publicado en El Sabelotodo

Mr. Bin Laden Va a Washington

OBRA EN UN ACTO

ACTO ÚNICO

Personajes: Osama Bin Laden, George Bush, Colin Powell y un enfermero musulmán

01 de Noviembre del 2004, 3:00 pm (Horas antes de las elecciones en EE.UU.)

Publicado en Editorial

El arte de hacer volar a un gato

Siento un gran interés por el arte moderno. No porque me guste en sí mismo—casi nada posterior a Andy Warhol ha conseguido gustarme— sino porque me fascina el circo que lo acompaña y se monta a su alrededor. Y, sobre todo, porque me gusta ser sorprendido. Y el arte moderno parece tener una inagotable capacidad para sorprenderme. Por eso si voy a Londres no dejo de visitar la Galería Saatchi, y me trago puntualmente (por la prensa; mi presupuesto no da para ir a Londres con tanta frecuencia) cada edición de los premios Turner, de la feria Arco de Madrid y de, entre otras, la muestra KunstRai de Amsterdam. En cuanto que buscador de sorpresas, el arte moderno nunca me ha decepcionado: he visto artistas vender su cama deshecha, carroñas guardadas en formol o sus propios excrementos enlatados. He visto a un chino cocinar y comerse un feto humano (falso, por fortuna), a unos ingleses pintar caras de payaso sobre unos aguafuertes de Goya (auténticos, por desgracia) y hasta al Dalai Lama con metralleta. Lo que no había visto nunca era un gato volando.

Pues ahora ya lo he visto.

Publicado en Artes

Miserable exorcismo

Goyo era un gran tipo. Y cómo pensar lo contrario si era él quien me rescataba casi a diario de cuanto problema me ganaba en mi nuevo hogar. Yo era un chiquillo recién llegado del extremo sur, de ese rincón del planeta en donde el blanco y crudo invierno no duraba menos de cinco meses, y en donde el Sol cuando salía parecía hacerlo sólo para burlarse de la gente. Lo conocí en un peligroso barrio a orillas de una contaminada playa del oriente venezolano.

Publicado en Crónicas mundanas

Hace unos años, con sigilosidad reptilea llegó el anti-climático y sorprendentemente feo capítulo final de la Guerra Fría y se pudo observar—de todos los lugares—en la ceremonia de entrega de los Premios Oscar en Hollywood, California. Ahí se entregó un premio a la carrera del director de 89 años Elia Kazan, quien dio al mundo algunas de sus mejores películas; "On the Waterfront" y "Splendor in the Grass", para nombrar algunas. Sin embargo, Kazan es mejor conocido por ser la figura más importante de Hollywood en "nombrar nombres" en el Comité de Actividades Anti Americanas de los años cincuenta.

Publicado en Opinión

¿Mujer o mujercita?

A mis tiernos 9 años, era yo una cosita de 1.20 m y unos 30 kilos. No había tía que se resistiera a mis cachetes y jugar a las muñecas con mis primas me dejó de parecer divertido, cuando la ropa del Bebé Querido me continuó sirviendo un año tras otro. En medio de este derrame de cuchura, el germen de la ironía empezó a formarse, tal vez como anticuerpo ante tanta miseria humana. Mi pobre madre, experta en la costura desde niña, pasaba sus momentos de ocio, ante su máquina, vistiéndome con cuanto modelito había, para hacer de su hijita la más bella de la piñata y del salón.

Publicado en Tedium Vitae
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