El Nuevo Cojo Ilustrado

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Estoy seguro que los políticos republicanos creen o se las arreglan para creer todo lo que dicen, o peor aún, hacen. Y están convencidos que cuando mueran llegarán al cielo y San Pedro los recibirá con los brazos abiertos con un "Tranquilo pana, nosotros comprendemos, era la guerra fría".

Publicado en Perfiles

Tras los ataques terroristas del 11 de septiembre los estadounidenses se han empezado a preguntar por qué son odiados por otros países, sin comprender que su pais sufre de las mismas ventajas y consecuencias que cualquier imperio que haya existido anteriormente. Mientras el drama correspondiente al ver las torres humeando se transmitía por televisión a todo el mundo, el gobierno y la prensa en general desarrollaban teorías acerca de por qué y por quién los Estados Unidos estaban siendo atacados.

Publicado en Opinión

Rusia no ha muerto: estaba de parranda

A mediados de los años ochenta, Radio Caracas Televisión presentó en horario estelar un programa en donde anunció, como si tratara de un premio, que Conejo Blanco, Fuerte Mara y Palo Negro, las bases militares más grandes de Venezuela, estaban bajo la mira nuclear de los villanos soviéticos. Que el Ministerio de Defensa ruso eliminara los cuatro fusiles, tanques y bombarderos desactualizados con que adornamos las escuelas militares era, por supuesto, tan ilógico como que nos tuvieran en la mira. Pero propagandas pro-yankees de este tipo sobraron durante la Guerra Fría.

Publicado en Opinión

Kim Philby: el tercer hombre

En 1949, el FBI descubrió que entre 1944 y 1946 un miembro de la embajada británica había estado enviando mensajes secretos a la KGB bajo el nombre código "Homer". Kim Philby, enlace entre la inteligencia americana y británica fue informado de lo que sucedía y al leer el informe no tuvo ninguna duda sobre su veracidad. Homer, era un miembro de la red de contra espionaje que el mismo dirigía para la KGB desde hacía más de veinte años.

Publicado en Historia

Un hombre se despierta una mañana y comienza a vestirse para ir al trabajo. Pero cuando abre el closet encuentra todas sus camisas arrugadas, por lo que le dice a su esposa:

—Hey, mujer, ¿qué pasa aquí? ¿Por qué todas mis camisas están arrugadas?

La mujer, todavía medio dormida, le responde que no es su culpa, y le dice que ella estaba haciendo sus labores del hogar normalmente el día anterior, cuando decidió prender la televisión. En el canal 1, estaban transmitiendo en vivo asambleas desde el Congreso. Así que cambió al canal 2: en vivo desde el Congreso. Exasperada, entonces cambió al canal 3. ¿Y qué estaban transmitiendo? Adivinaste: el Congreso en asamblea.

—Después de eso —dijo ella— No iba a prender la maldita plancha. Plánchate tú mismo tus malditas camisas.

Publicado en Opinión
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