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Año 1 19 de Agosto del 2003 N° 5

 

 

OPINIÓN

 

Política y Religión

 

© Reuters


Baby boom


Ramón Cabilla Venezuela

 

El indagar acerca de las creencias religiosas de un individuo, resulta ser un asunto muy delicado. Los principios religiosos por lo general inculcados desde muy temprana edad, no tienen cuestionamiento a ciencia cierta, ya que muy probablemente se trata de la voluntad de Dios o por lo menos es lo que se ha transmitido de generación en generación. Uno de los ejemplos más contundentes al que podría hacerse alusión, es el de los hombres y mujeres que envuelven sus cuerpos en explosivos, con la intención de detonarse en medio de una gran multitud.

Evidentemente se trata de una acción que desde muchas perspectivas parece irracional, pero está basada en un principio religioso, el cual predica que, aquel que muera como un mártir tiene garantizado el paraíso eterno, y como es la Palabra de Dios, obviamente no puede cuestionarse.

Hoy en día el ciudadano venezolano está tomando ese tipo de actitud en sus inclinaciones políticas, y el ejemplo está, en que al ser cuestionado responde con fervor y sin raciocinio a favor de la tendencia en la que se haya ubicado previamente.

Sí, es muy grave ver como la sociedad venezolana hoy en día exige que todo ciudadano se ubique a favor o en contra del partido que actualmente ejerce las funciones presidenciales.

Y entrar en una discusión y tratar de ser objetivo usualmente se torna en un asunto muy delicado, como si ello tuviese un carácter religioso incuestionable por ser la Palabra del Señor. Es decir no queremos pensar y evaluar los hechos, y decidimos actuar como feligreses crédulos.

Pero detrás de cualquier tendencia o creencia existe un liderazgo que se encarga de manipular a las masas con el objetivo de alcanzar su propio beneficio, y dependen de esta multitud para triunfar y lograr ese estatus de poder.

Sólo por un momento, pregúntate si deseas ser parte de esa muchedumbre manipulada para satisfacer los fines de otros individuos o si quieres ser parte de tu propia causa. Esto significa dejar de ser la cola de un gran león y convertirte en la minúscula cabeza de un ratón. Un ciudadano que vela por el bienestar de sí mismo, sus seres queridos y su comunidad.

La revolución (entiéndase revolución como un cambio y no como una tendencia política), debe comenzar por tu manera de pensar y cuestionar todas tus acciones que influyen de alguna manera u otra a la sociedad en la cual vivimos.

El simple hecho de identificar estas acciones ya hará percatarte de muchísimas cosas que has pasado por alto durante todos estos años.

En un futuro no muy lejano, en el debate, ya encontraremos otros puntos de vista, y al mismo, aportaremos nuevas ideas de acciones que beneficien a la sociedad. Y poco a poco se desvanecerán esos pensamientos impuestos por aquellos líderes que están en busca de su beneficio propio.

Dinos tu opinión escribiendo a colaboradores@elnuevocojo.com

 


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