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Política
y Religión
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Baby
boom
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Ramón Cabilla

El indagar acerca de las creencias
religiosas de un individuo, resulta ser un asunto muy delicado. Los
principios religiosos por lo general inculcados desde muy temprana edad,
no tienen cuestionamiento a ciencia cierta, ya que muy probablemente se
trata de la voluntad de Dios o por lo menos es lo que se ha transmitido de
generación en generación. Uno de los ejemplos más contundentes al que
podría hacerse alusión, es el de los hombres y mujeres que envuelven sus
cuerpos en explosivos, con la intención de detonarse en medio de una gran
multitud.
Evidentemente se trata de una acción que desde muchas perspectivas
parece irracional, pero está basada en un principio religioso, el cual
predica que, aquel que muera como un mártir tiene garantizado el paraíso
eterno, y como es la Palabra de Dios, obviamente no puede cuestionarse.
Hoy en día el ciudadano venezolano está tomando ese tipo de actitud en
sus inclinaciones políticas, y el ejemplo está, en que al ser cuestionado
responde con fervor y sin raciocinio a favor de la tendencia en la que se
haya ubicado previamente.
Sí, es muy grave ver como la sociedad venezolana hoy en día exige que
todo ciudadano se ubique a favor o en contra del partido que actualmente
ejerce las funciones presidenciales.
Y entrar en una discusión y tratar de ser objetivo usualmente se torna
en un asunto muy delicado, como si ello tuviese un carácter religioso
incuestionable por ser la Palabra del Señor. Es decir no queremos pensar y
evaluar los hechos, y decidimos actuar como feligreses crédulos.
Pero detrás de cualquier tendencia o creencia existe un liderazgo que
se encarga de manipular a las masas con el objetivo de alcanzar su propio
beneficio, y dependen de esta multitud para triunfar y lograr ese estatus
de poder.
Sólo por un momento, pregúntate si deseas ser parte de esa muchedumbre
manipulada para satisfacer los fines de otros individuos o si quieres ser
parte de tu propia causa. Esto significa dejar de ser la cola de un gran
león y convertirte en la minúscula cabeza de un ratón. Un ciudadano que
vela por el bienestar de sí mismo, sus seres queridos y su comunidad.
La revolución (entiéndase revolución como un cambio y no como una
tendencia política), debe comenzar por tu manera de pensar y cuestionar
todas tus acciones que influyen de alguna manera u otra a la sociedad en
la cual vivimos.
El simple hecho de identificar estas acciones ya hará percatarte de
muchísimas cosas que has pasado por alto durante todos estos años.
En un futuro no muy lejano, en el debate, ya encontraremos otros puntos
de vista, y al mismo, aportaremos nuevas ideas de acciones que beneficien
a la sociedad. Y poco a poco se desvanecerán esos pensamientos impuestos
por aquellos líderes que están en busca de su beneficio propio.
Dinos tu opinión escribiendo a
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