125x125_Vangogh

Año 1 01 de Octubre del 2003 N° 6

 

 

APOYA AMNISTIA INTERNACIONAL

OPINIÓN

 

Medio Oriente: La Solución Final

 

Copyright (c)1999 The State of Israel


Masada no suena mal hoy en día


Luis Gómez Mexico

 

El error más grande que la diplomacia mundial comete al analizar la situación en el Medio Oriente es pensar que este es un problema contemporáneo. Nadie se ha detenido a pensar que la guerra entre Oriente y Occidente, al sol de hoy, lleva más de 2000 años en desarrollo. Y de los vencedores del pasado, podemos aprender un par de lecciones acerca de cómo terminar esta ridiculez de guerra. Conceptos sencillos como que las guerras son para ganarse y las únicas reglas son las reglas del enemigo.

Corro el riesgo de sonar anti-musulmán con el discurso que pretendo dar, pero quiero advertir que no estoy de buen humor tras leer acerca de la nueva ruptura de paz entre Israel y Palestina porque estos últimos no pueden aguantar las ganas de volarse en pedacitos. Si eres musulmán por favor deja de leer aquí. De lo contrario no respondo si te sientes aludido.

El mundo occidental debería darse cuenta de una vez por todas que no hay solución diplomática posible con un grupo de naciones donde la diplomacia es un concepto que aún no se ha inventado. En esas tierras el calendario dejó de correr hace un buen par de siglos. Y como entonces, no se conoce la resolución de problemas por otro medio que no sea el derramamiento de sangre.

El problema con esto, es que cuando se resuelven los problemas por esta vía, siempre gana el más fuerte, que hoy en día es indiscutiblemente el hemisferio occidental, por no decir los Estados Unidos de América.

No hay que leer muchas páginas de la historia del Medio Oriente para enterarse que sus habitantes no son pacíficos y que cuando no están matando e invadiendo "infieles", se divierten matándose entre ellos mismos por razones que son menos que comprensibles.

Ante el escenario que se nos presenta hoy en día, y tras el agotamiento de todos los medios de negociación, hay sólo dos soluciones posibles. Cada una, por cierto, más drástica que la otra, pero no por esto menos efectivas. Y quien no lo crea, simplemente piense en el Japón pre y post Hiroshima y Nagasaki.

La primera solución es el aislamiento. La ultima vez que conté sólo existían tres países en el Medio Oriente con gobiernos de avanzada, Israel, Kuwait y Jordania. Estos han entendido lo que los occidentales aprendimos hace mucho tiempo, que no importa cuanto odiemos al vecino, este probablemente tiene la razón.

En el Medio Oriente nacieron muchas de las teorías matemáticas que hoy en día se estudian en las escuelas. De hecho nuestros números son herencia de su cultura. Cuando Europa era un territorio lleno de salvajes comiendo ramitas, los actuales países árabes eran reinos poderosos y cultos que profundizaron el conocimiento humano más allá que cualquier otra raza hasta entonces.

Los pueblos árabes son la cuna de Occidente, pero el que nosotros hayamos avanzado y ellos se hayan quedado atrás no es culpa de nosotros. El resentimiento que sienten por ser lo que son, tras haber sido lo que fueron, no es culpa ni de los Estados Unidos, ni de Europa, ni de nadie sino de ellos mismos.

El que se estén muriendo de hambre y a nadie les importe un gramo su futuro, no es excusa para el comportamiento que como pueblo están demostrando. Tras haber dado pasos enormes en la astronomía, la física, la metalurgia, la arquitectura y pare usted de contar, el pueblo árabe ha involucionado en un pueblo bárbaro, que sólo es comparable con animales salvajes. El mismo concepto que los romanos tenían de los judíos hace un par de miles de años. La única diferencia con nosotros hoy en día es que los romanos no perdieron el tiempo tratando con un pueblo que consideraban inferior.

Su estrategia más exitosa: El sitio. Si algo detendría la guerra con el Medio Oriente es esto. Tomar a Israel, Jordania, Kuwait y quien quiera que decida aceptar nuestros lineamientos como base y olvidarse del resto. Textualmente: cero compras de petróleo, cero visas de entrada, cero importación de comida, cero todo.

Una de las campañas más exitosas de los romanos fueron la que ejercieron sobre Jerusalén y la mítica Masada. Dentro de las paredes de estas ciudades, tras interminables días de embargo total los judíos y cristianos primitivos de estas ciudades se suicidaron en uno de los espectáculos mas dantescos de toda la historia. Pero pregúntenle a los romanos si funcionó.

Los países musulmanes al principio celebrarían nuestra retirada de sus tierras, pero sólo para encontrar que ni la arena, ni el petróleo se comen. Y además, que un país sólo es tan bueno como lo son sus aliados. Pero aun dejándolos en paz lo más seguro es que sigan buscando formas de desestabilizar al resto del planeta, en vez de resolver sus problemas de forma civilizada.

Otra forma de acción sería el tratamiento japonés. Para los que sólo conocen al Japón post-guerra, con su alta tecnología y una cultura de trabajo ejemplar, sería bueno recordar como la pequeña isla del Pacífico fue una vez el hogar de uno de los ejércitos más sanguinarios de la Historia. Y esto no es exageración, en la invasión a China a principios del siglo XX, la costumbre era violar a cualquier mujer entre 7 y 80 años de los pueblos que ocupaban y utilizar a los bebés para la práctica de bayoneta. ¿Qué paso con este ejército? Bueno, digamos que un par de bombas atómicas los pusieron en perspectiva.

Una bomba sobre la península arábica sería desastrosa para todo el planeta por sus implicaciones económicas y ecológicas, pero estoy seguro que esto le haría pensar dos veces a cualquiera con un pañal en la cabeza antes de mencionar la palabra Jihad otra vez en su vida.

Aunque creo que llegar a este extremo sería innecesario, un sitio bien organizado y amenazas de utilizar el arsenal debería hacerlos reaccionar, y si no es así ¿qué vamos a hacer, seguir siendo blancos de sus ataques? El juego es jugando, y a los musulmanes les gusta abrir la boca más de lo que deberían. Démosle una cucharada de su propio chocolate.

Desde el presidente George Bush hasta los líderes latinoamericanos han tenido el cuidado de advertir que cualquier acción contra Oriente no es producto de una Guerra Santa. Pero mientras tristemente hacemos uso de la diplomacia, desde el 11 de septiembre del 2001 al menos 100 organizaciones religiosas en el Medio Oriente han declarado el Jihad, o la Guerra Santa a los Estados Unidos. Y las organizaciones religiosas en el Medio Oriente son Ley y son Estado.

Podríamos pensar que porque no vivimos en los Estados Unidos estamos fuera de peligro. Pero para despejar dudas déjenme traducir el termino “infiel”, a todos los cuales, extremistas como Osama Bin Laden ha jurado mandar al infierno. Infiel es cualquiera que no sea musulmán. Y la caída de los Estados Unidos para todos aquellos que viven bajo su sombra es una desgracia que estoy seguro nadie con dos dedos de frente puede querer que suceda.

En estos momentos Occidente es un hemisferio sumamente poderoso militarmente. Pero la unión brilla por su ausencia. Cualquier decisión debe ser multilateral, sin que ninguna potencia se niegue a participar, incluyendo a las últimamente problemáticas Francia y Alemania.

Los musulmanes apelan a toda clase de trucos para detener la paliza que pueden recibir y seguir recibiendo para siempre. Pero esto no es más que un truco, porque aunque convenientemente creen que sus derechos deben ser respetados, no creen que los de los demás seres humanos deban serlo. Y Europa sobre todo debe abrir los ojos en cuanto a este tipo de engaños.

Es un espectáculo denigrante ver a los Estados Unidos dejar de bombardear a los musulmanes en sus días sagrados, cuando en 1973, los estados árabes atacaron Israel por sorpresa en su día más sagrado: Yom Kippur. En esta festividad los judíos guardan reposo y ayunan todo el día, incluyendo soldados y comercios. Mientras los judíos tenían la guardia baja, los árabes lanzaron un ataque sorpresa en una guerra que duró casi un mes. Una coalición formada por todos los países árabes, con excepción de Jordania atacaron a Israel con la intención de desaparecer el país, sin contar con que los israelíes les darían una paliza a pesar de la pérdida de más de 2000 soldados.

Sorpresivamente, esto es un ejemplo de guerra bien hecha por parte de los musulmanes. ¿Es que nosotros no podemos hacer lo mismo? La guerra no es un juego, y el mundo, ante cada nueva declaración de guerra por alguna organización musulmana, debería declarar la guerra a sus miembros. Sería interesante ver una bomba caer en medio de una mezquita justo cuando todos están con sus traseros al aire rezándole al Alá que -casi inmediatamente- sabrán que no existe.

Lo medio-orientales son un pueblo que se ha negado a avanzar en la historia y que lamentablemente están empeñados en que el resto del mundo haga lo mismo.

El Cristianismo ha sido criticado por las mismas causas, especialmente por períodos como el Oscurantismo y la Inquisición. ¡Pero eso desapareció al menos hace dos siglos! Cuando las naciones de Occidente decidieron perseguir objetivos más específicos como ganarse el cielo en otras formas que explotando en presencia de inocentes.

Yo soy cristiano, occidental y ya estoy harto de que esa parte del mundo que prácticamente alimentamos, nos pague con odio y racismo. Jesucristo una vez dijo "amaos los unos a los otros" Pero también dijo o están conmigo o están contra mí. El conflicto en el Medio Oriente es una Guerra Santa, querámoslo o no, y sólo de esa manera podrá ser resuelta.

Enseñémosles a los verdaderos infieles quiénes son los romanos de hoy en día.

Dinos tu opinión escribiendo a colaboradores@elnuevocojo.com

 


Copyright 2003 © El Nuevo Cojo Ilustrado Media Llc. Todos los derechos reservados. Este material no puede ser publicado, transmitido, reescrito o redistribuido sin el consentimiento del autor.

Foto Javier Estrada  © 2003 - Agencia E y Revista Plácet © 2003 Sony Pictures Digital, Inc.
  Perfiles: Compay Segundo Cine: Crítica Destructiva ¿Quién Es Este Tipo? Dos Gardenias Para Mí

 

   
   

© 2003 El Nuevo Cojo Ilustrado Media, Llc.