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"Ahora podemos estar en
el principio de una prolongada competencia global con el radicalismo
islámico, un conflicto que requerirá más sutileza y sofisticación
que la planeada para la ocupación de Irak. En un momento similar en
los años sesenta, cuando los frentes de la guerra fría se
estrechaban desde Alemania hasta el Congo y Vietnam, John F. Kennedy
anunció su apoyo a una Fuerza de contrainsurgencia más grande. Y les
dio a estos soldados verdadero panache [elegancia] al permitirles
vestir en sus cabezas algo que hasta entonces era visto con malos
ojos por la milicia tradicional: boinas verdes. Ahora todo el ejército
usa boinas, y en eso hay una gran lección."
¡Así que ese era todo el
problema! ¡Nos falta panache!
Klein hace un buen
punto, por su puesto. Sin la brillante originalidad de Kennedy,
nosotros nunca hubiéramos ganado la guerra
en
Vietnam. Mientras es
verdad que fuimos salvajemente violados en el campo de batalla por
un montón de enanos comedores de arroz en pijamas, en el terreno que
realmente cuenta –haute couture– fuimos los vencedores. Los
comunistas pueden haber ganado en Saigón y Haiphong, ¿pero que es
eso comparado con Milán y Paris?
El argumento de Klein,
por supuesto, no es solo que la mera superioridad en el vestir nos
llevará a la victoria en Irak. Lo que él esta tratando de decir es
que creando un nuevo cuerpo elite de guerreros –uno con un
panache superior y,
asumo, mejores sombreros– le permitirá al gobierno atraer americanos
de mejor calidad al servicio militar, unos más capaces de terminar
el trabajo. Así es como él lo puso:
" Llámenlos
Extreme Peacekeepers o
Freedom Corps o lo
que sea, pero busquen el tipo de gente que normalmente no está
inclinada a unirse a la milicia –estudiantes idealistas que aspiran
convertirse en doctores, abogados, políticos o ingenieros y están
deseosos de hacer algo noble (y pulir sus currículos) sirviendo a su
país."
Este párrafo de Klein
dice todo lo que se necesita saber acerca de por que la guerra en
Irak no esta "trabajando". Nuestro actual público de pro-guerra
simplemente no entiende los imperativos emocionales requeridos por
una sociedad militar y conquistadora. Uno no puede llevar gente a la
guerra por "Freedom…o
lo que sea." El lenguaje es más importante que un sombrero. Si uno
quiere gente que corra bajo fuego enemigo y bombas de azufre con
cuchillos en los dientes, se necesitan los
slogans adecuados: "Destroy
the Seventh Snake!" "Ya Basta!" "Victoria o Muerte!" Klein quiere
usar el lenguaje de un brochure
de universidad para construir una sociedad guerrera.
Lo cual nos lleva al
siguiente problema –el tipo de gente que Klein piensa necesitamos
para pelear esta guerra. Este es el error más grande. El último tipo
de personas que necesitamos en Irak es al joven e idealista
intelectual. Esa gente nos convierte en malos conquistadores, como
ya fue probado en Vietnam. En guerras coloniales, lo que realmente
se necesita para terminar el trabajo son asesinos eficientes y
profesionales, como la legión francesa o los mercenarios coreanos
que utilizamos en Indochina. Gente como esa, cuando van a un pueblo
"problema", no pasan mucho tiempo con el inspector Closeau buscando
a los insurgentes escondidos entre ellos. Le cortan la cabeza a todo
el mundo y siguen.
Solo en raras ocasiones,
el producto élite de una universidad norteamericana resulta el tipo
de persona capaz de hacer este tipo de cosas. Quiero decir, cuantos
Bob Kerreys andan caminando por ahí sueltos en la calle. El
norteamericano típico con educación universitaria se acobarda en
estas situaciones, pierde el tiempo de los censores militares con
largas y tímidamente sediciosas cartas a sus familiares y entonces
–y lo peor de todo–es que eventualmente vuelve a casa hecho un
desastre psiquiátrico, incapaz de contribuir positivamente al
desarrollo económico de la sociedad, prefiriendo en cambio pasarse
todo el tiempo gastando el dinero de todos en hospitales de
veteranos y llorando mientras ve películas de mierda como
Hamburger Hill.
Mil de esas personas no
valen lo que vale un genuino asesino a sangre fría. Las verdaderas
razas guerreras en el planeta entienden esto, lo cual es por lo que
unos cuántos miles de Chechenios podían vencer a todo el ejército
ruso a mediados de los noventas. Sí nosotros tuviéramos chechenios
peleando en Irak, esta guerra se hubiera acabado hacia meses. Tú
sabrías quienes eran los insurgentes en Bagdad, por que todos
estarían caminando por las calles sin dedos. Los Chechenios, Dios
los bendiga a todos, no utilizan un cuchillo para quitarles lo dedos
a un hombre. Usan diez balas. Incluso los rusos se cagan todos
cuando piensan en ellos, lo cual es la razón de por que la situación
en este país aún no se ha resuelto.
Los Chechenios, por
supuesto, nunca lucharán por nosotros, porque nosotros estamos en el
lado equivocado. Eso en un infortunado sub-producto de una política
que debería ser reconsiderada antes del próximo round de
hostilidades militares. Porque cuando uno piensa en esto, invadir
países árabes usando mercenarios británicos, polacos y hasta
japoneses es una actividad de alto riego y baja ganancia. Una
estrategia más simple, y significativamente más lucrativa sería
invadir Francia y Alemania y dejar Afganos y Chechenios allí como
guardias de paz. En este escenario se acabarían las preocupaciones
por los contratos de la Airbus o el Euro. Y con Shamil Basayev
sentado en la silla de Jacques Chirac, es difícil imaginar la
inestabilidad doméstica como un problema serio.
Más allá de esto, no
necesitaríamos pagarle a nuestra nueva fuerza de seguridad
mercenaria: las mujeres de Francia serían suficiente compensación
por lo menos por los primeros años.
Lo cual,
incidentalmente, es otro de nuestros problemas en Irak. Si tú
quieres reclutar asesinos para conquistar países extranjeros,
necesitas ser capaz de tres cosas básicas: botín, sangre y mujeres.
Por esto Irak es un callejón sin salida. No hay mujeres en Irak,
absolutamente ninguna. En las inevitables futuras películas sobre la
guerra de Irak no habrá ninguna de aquellas escenas en la películas
de Vietnam con vietnamitas paradas en las esquinas llamando a los
soldados con un "me so horny".
Hay un botín, pero los soldados no pueden agarrárselo, uno no puede
robarse un saco lleno de petróleo. Hombres blancos impotentes que
viven en Tejas se llevan todo el botín, lo cual debe arrechar
sobremanera los soldados en Irak.
Esto solo deja la sangre
como premio. Y como ya fue dejado en claro en la columna de Klein,
esto no está incluido en el paquete.
En cambio, gente como
Klein sugiere que el valor del servicio en Irak es a) que se ve
bien en el currículo, y b) que es "satisfactorio" de la manera que
trabajar para los pobres o en un leprosario es satisfactorio. Esta
es ciertamente una mala paga por arriesgar tu vida todos los días
contra rebeldes invisibles, sedientos de sangre y desesperados por
tu cabeza. Pero Klein hace que el servicio militar suene como un día
soleado, como un seminario en la escuela, solo que con balas:
"Existe un excelente
modelo en la residencia de entrenamiento de 24 semanas de los
Cuerpos de Policía, un programa élite a nivel nacional que
transforma estudiantes universitarios en policías. De hecho, el
entrenamiento de los Police
Corps y las Fuerzas Especiales son similares; ambos se
enfocan en la creatividad de las reacciones en situaciones
inesperadas, usando escenarios y juegos de intercambio de papeles."
¿Intercambio de
Papeles? ¿Que es esto?, ¿Un
resort para solteros holandeses?
Ejercicio de Contrainsurgencia Iraquí No 4: Escenario de "Ricitos de
Oro y los
Tres
Ositos". Soldado, póngase la maldita peluca!
Gente como Joe Klein
son las razones de porque los Estados Unidos es una sociedad
condenada. Los viejos imperios entendieron que la guerra y las
matanzas eran cosa seria. Entendían que el quitar la vida a otro ser
humano requería grandes y eternas motivaciones, de las cuales hay
muchas: conquista, defensa propia, avaricia, gloria. Matar por matar
también califica. Pero sólo los norteamericanos pueden imaginarse ir
a la guerra para "pulir sus currículos". ¿Que dice esto acerca de
nosotros? |