Las monjas que trataban de escapar el convento eran azotadas,
golpeadas, amordazadas, encarceladas o secretamente asesinadas.
María afirmaba que ella había escapado con un hijo en el vientre.
En realidad, María nunca había sido monja. Era una fugitiva de un
hospicio católico para niñas delincuentes y el padre de su hijo no
era ningún cura, sino el noviecito que la había ayudado a escapar. A
pesar de esto, “Revelaciones Espantosas” se convirtió en un
best-seller de un día para otro, haciendo eco como hacía en las
difamaciones anticatólicas más populares de la época, reflejando el
odio por los irlandeses con quienes iba mano en mano. De cierta
forma, este clima cultural fue el que llevó a que
John Joseph
Hughes, cuarto obispo y primer arzobispo de Nueva York, se
convirtiera en lo que un reportero llamó "el más conocido, aunque no
exactamente el más querido, obispo católico en el país."
John Hughes era un irlandés, un inmigrante y el hijo de un
granjero pobre. Y aunque inteligente y letrado, tenía poca educación
formal antes de entrar al seminario. Era un hombre complicado:
cálido, impulsivamente caritativo, vanidoso (usaba una peluca) y
combativo (una vez admitió tener un “cierto estilo mordaz” en un
argumento). Ningún hombre llegó a acusarlo de santidad; pero muchos
le encontraban un toque de grandeza. Construyó la
Catedral de San
Patricio en Manhattan, fundó el primer sistema de educación
parroquial en Norteamérica, y una vez amenazó convertir a Nueva York
en cenizas. Como todos los arzobispos y obispos, Hughes ponía una
cruz en su firma, pero algunos creían que esta se parecía más a un
cuchillo que al símbolo de redención del mundo, así que la prensa
amarillista lo apodó "Dagger John" (Puñalada John). A él muy
probablemente le encantó.
Nacido el 24 de Junio de 1797, en Annaloghan, Condado de Tyrone,
en Irlanda del Norte, Hughes más tarde apuntó que había vivido los
primeros cinco días de su vida en términos de “igualdad civil y
social con los súbditos más favorecidos del imperio británico."
Entonces fue bautizado como católico. Las leyes británicas prohibían
a los católicos a ser propietarios de una casa que valiera más de
cinco libras, ser comisionados del rey en la milicia o recibir una
educación católica. También prohibía a los curas católicos romanos
de participar en entierros, así que –como William J. Stern escribió
en un artículo en 1997 en el City Journal de Nueva York– cuando la
hermana menor de Hughes murió en 1812, "lo mejor que el cura pudo
hacer fue agarrar un puñado de tierra, bendecirlo y dárselo a Hughes
para que lo regara sobre su tumba. "
En 1817, Hughes emigró a América. Allí fue contratado como
jardinero y cantero por el reverendo John Dubois, rector de St.
Mary’s College y el Seminario en Emmitsburg, Maryland. Creyéndose a
si mismo llamado al sacerdocio, Hughes pidió ser admitido en el
seminario pero el padre Dubois lo rechazó por carecer de una
educación apropiada.
Sin embargo Hughes había conocido a la madre Elizabeth Ann Bayley
Seton, una conversa al catolicismo que se había convertido en monja
tras la muerte de su esposo y que ocasionalmente visitaba St. Mary’s
College. Ella vio algo en el irlandés que Dubois había ignorado y le
pidió al rector que reconsiderara su decisión. Así Hughes comenzó
sus estudios en Septiembre de 1820, y se graduó y ordenó como cura
en 1826. Su primera asignación fue a la diócesis de Filadelfia.
En la ciudad del amor fraternal, la propaganda anticatólica
estaba por todos lados, pero el temperamento de Hughes favorecía más
levantar el puño que dar la otra mejilla. Por lo que cuando en 1829,
un periódico protestante atacó a "los papistas traicioneros," Hughes
denunció al grupo de editores, que eran todos ministros protestantes,
como "escoria clerical." Y cuando montones de ministros protestantes
escaparon la epidemia de cólera de 1834, la cual los Nativistas
achacaron a los irlandeses, Hughes ridiculizó a los ministros –"extraordinarios
en su servicio pastoral, mientras el rebaño se mantenga saludable..."
En 1835, Hughes ganó la atención nacional cuando se debatió con
John Breckenridge, un prominente clérigo protestante de Nueva York.
Breckenridge hablando sobre la inquisición, proclamó que los
norteamericanos no querían tales “papadas”, que no querían la
perdida de sus libertades individuales. Hughes describió la tiranía
protestante sobre Irlanda católica y el escenario de la muerte de su
hermana. "Soy un norteamericano por elección, no por casualidad…nacido
bajo el azote de la persecución protestante "y que él sabía “el
valor de esa libertad civil y religiosa que nuestro…gobierno
garantiza para todos.” El debate recibió una enorme publicidad,
convirtiendo al Hughes en un héroe entre muchos norteamericanos
católicos, cosa que fue notada casi de inmediato por Roma.
Dubois, que había dejado St. Mary’s Collage para convertirse en
obispo de Nueva York, había sufrido una serie achaques de salud y
Hughes apenas pisaba los cuarenta. Por esto, en enero de 1838, fue
nombrado obispo asistente –asegurándose la sucesión de Dubois– y fue
consagrado en la vieja Catedral de San Patricio en la calle Mott.
Para Dubois, fue una terrible humillación verse sucedido por un
hombre a quien había considerado inapropiado para el sacerdocio, y
cuando murió en 1842, fue enterrado a petición suya en el umbral de
entrada de la vieja Catedral para que los católicos de Nueva York
pudieran pisotearlo en muerte tal como lo habían hecho mientras
estaba con vida.
La primera orden de negocios de Hughes fue ganar control de su
propia diócesis. Bajo las leyes del estado, la mayoría de las
iglesias y colegios católicos eran propiedad y eran manejados por
consejos de administración –laicos, elegidos por un puñado de
ricachones con bancos reservados en la iglesia (los feligreses que
no podían pagar la renta de bancos de iglesia no tenían derecho a
votar), quienes compraban la propiedad y construían la iglesia.
Cuando en 1839, los administradores de la vieja Catedral de San
Patricio llamaron a la policía para que removiera de las
instalaciones a un nuevo maestro que Dubois había nombrado para la
escuela dominical, Hughes anunció una misa especial de la parroquia.
Allí comparó a los administradores con los opresores británicos de
los irlandeses, rugiendo que los "espíritus santificados" de sus
predecesores los "desaprobarían y desheredarían, si…permitían que
los pigmeos entre ellos despojaran a la Iglesia de sus derechos,
aquellos que sus gloriosos ancestros no entregarían sino a costa de
sus vidas ante el gigante acosador del Imperio Británico." Más tarde
diría que cuando terminó de hablar, muchos en la audiencia estaban
llorando como niños. Y añadió, “Yo no estaba lejos de hacer lo mismo.”
Entonces, las escuelas públicas eran operadas por un ente llamado
la Sociedad de Escuelas Públicas, un comité mantenido por fondos del
estado pero manejado por particulares. Estos favorecían la
instrucción moral “independiente”, que reflejara una serena visión
del mundo en la que el protestantismo era el código moral
fundamental y la base de una cultura común. De hecho, como apunta el
biógrafo de Hughes, el padre Richard Shaw, "todo el enfoque de la
enseñanza era bastante anti irlandesa y bastante anticatólica." El
pensum hacía mención de católicos embusteros, inquisiciones asesinas,
papas viles, la corrupción de la iglesia, intrigas jesuitas, y el
Papa como el anticristo de las Revelaciones.
El obispo Dubois había recomendado a los padres católicos que
mantuvieran a sus hijos fuera del sistema público de enseñanza para
proteger sus almas inmortales. Pero Hughes entendió mejor la
necesidad de una educación formal entre los pobres. Así Hughes
demandó que la Sociedad de Escuelas Publicas asignara fondos para
los colegios católicos: "Nosotros tenemos…la misma idea de nuestro
derechos que ustedes tienen de los suyos. No deseamos reducir los de
ustedes, solo asegurar y disfrutar de los nuestros." Y concluyó
advirtiendo que si los derechos de los católicos eran pisoteados,
"el experimento podría repetirse mañana en algún otro."
El 29 de Octubre de 1840, tuvo lugar una audiencia pública en la
Alcaldía de Nueva York, con numerosos abogados y clérigos
representando al establecimiento protestante y Hughes representando
a los católicos. Hughes abrió con un discurso cautivante de tres
horas y media. Según el historiador Ray Allen Billington, los
protestantes se pasaron el día siguiente insultando a Hughes como un
granjero ignorante y demonizando a los católicos "como irreligiosos
idólatras, inclinados al homicidio de todos los protestantes y la
subyugación de todas las democracias.” El consejo de la ciudad negó
la solicitud.
Con las elecciones a menos de un mes, Hughes creó su propio
partido, el Carroll Hall, llamado así por el único católico en
firmar el acta de independencia de los Estados Unidos. Y postuló a
un grupo de candidatos para dividir al voto demócrata, castigando a
así a ese partido por habérsele opuesto. Los demócratas perdieron
por 290 votos. Carroll Hall había logrado 2,200.
En Abril de 1842 la legislatura reemplazó a la Sociedad de
Escuelas Públicas con comités escolares elegidos y prohibió la
instrucción religiosa sectaria. Pero cuando los Whigs, liberales
ingleses, y los Nativistas, nacionalistas norteamericanos, lograron
declarar la versión de la Biblia del Rey Jaime un libro no sectario,
Hughes se embarcó en el establecimiento de lo que se ha convertido
en la mayor alternativa a la educación pública en los Estados Unidos,
un sistema privado de educación financiado por el sector privado.
Hughes crearía más de 100 escuelas primarias y bachilleratos y ayudó
a fundar la Universidad de Fordham y las universidades de Manhattan,
Manhattanville y Mount St. Vincent.
Pero alrededor de 1840, el anti-catolicismo se legitimizó en
Nueva York. Entonces el movimiento nativista incluía no sólo a los
protestantes fundamentalistas, quienes veían al catolicismo como la
obra de Satán, sino también a pseudo intelectuales como el alcalde
James Harper, de la casa editorial Harper; quien consideraba al
catolicismo incompatible con la democracia. Todos odiaban a los
irlandeses y Harper llegó a describir a la "fisonomía celta” como "simiesca,
con dientes prominentes y narices cortas y al revés." Su
caricaturista, Thomas Nast, capturó a los irlandeses de acuerdo a
esta descripción.
Entre Mayo y Julio de 1844, turbas nativistas en Filadelfia,
llamadas a “defenderse en contra de la mano sangrienta [del Papa],"
saquearon y destruyeron al menos tres iglesias, un seminario y casi
todo el vecindario católico de Kensington. Cuando Hughes se enteró
que una persecución similar, comenzando con un asalto a la vieja
Catedral de San Patricio, estaba planeada para Nueva York, hizo un
llamado a todos los hombres de Nueva York para que se levantaran en
defensa de sus iglesias y procedió a armarlos. Una turba que lanzó
piedras a los ventanales de la Catedral la encontró llena de hombres
armados con rifles y la violencia no pasó de allí. Hughes más tarde
escribió que no había “una iglesia [católica] en la ciudad,…que no
estuviese protegida por una fuerza promedio de mil a dos mil hombres
tranquilos, serenos, armados hasta los dientes…."
Invocando la conflagración que había evitado a
Napoleón usar
Moscú como el cuartel de invierno de su ejército, Hughes advirtió al
Alcalde Harper que si una iglesia era atacada, “si un católico era
malogrado, o un negocio católico molestado, deberemos convertir esta
ciudad en un segundo Moscú." Los edificios de Nueva York eran en su
mayoría de madera, y la ciudad ya se había incendiado dos veces en
el siglo anterior…no hubo revueltas de ningún tipo.
El 19 de julio de 1850, el
Papa Pío IX creó la Arquidiócesis de
Nueva York, un acontecimiento que reflejaba el crecimiento de ambos,
la población católica de nueva York y la influencia de Hughes mismo.
Habiendo recibido la banda de lana de Arzobispo de las manos del
Supremo Pontífice, Hughes se embarcó en un nuevo proyecto, "…una
Catedral…digna de nuestros crecientes números, inteligencia y
riqueza como una comunidad religiosa." El 15 de agosto de 1858, ante
una multitud de 100.000 personas, Hughes puso la primera piedra de
la nueva Catedral de San Patricio en la quinta avenida y la calle
51, pero no la vería terminada. El 3 de enero de 1864, la muerte
sorprendería al arzobispo.
Después que María Monk dio a luz a su segundo hijo ilegitimo, sus
abanderados protestantes la abandonaron discretamente. Más tarde se
convertiría en prostituta, sería arrestada por carterista y moriría
en la cárcel. Su libro todavía está en imprenta. |