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Reagan: ¿Donde
estoy?
San Pedro:
Bienvenido al Aeropuerto Internacional Ronald Reagan.
Reagan: Así que
me lo construyeron…
San Pedro: No. Solo estoy bromeando. Al
de allá abajo sólo le cambiaron el nombre, pero la gente lo sigue
llamando el Nacional.
Reagan: Ya veo.
¿Y que del Monte Rushmore?
San Pedro: La verdad que no creo.
Problemas estructurales, los ingenieros no quieren aprobarlo. Pero
no te preocupes por eso, vamos a seguir con el proceso de llegada.
Reagan: ¿Dónde
esta Nancy?
San Pedro: Ella esta bien, un poco
golpeada, pero bien. El señor Coleman esta haciéndose especial cargo
de ella allá bajo.
Reagan: ¿Quién? ¿Te refieres al papá
de Arnold el Travieso? ¿El enanito?
San Pedro: Si señor.
Es muy bueno. Uno de los mejores.
Reagan: Yo acostumbraba ver ese show
todas las semanas. Casper venía con jelly beans. Orrin, tu sabes, el
de Utah, cocinaba unos brownies. El siempre se sentaba entre Nancy y
yo en el sofá. Todo parece que fue hace tanto tiempo atrás.
San Pedro: Ha
estado fuera del juego por algún tiempo señor Presidente. Tenía
alzheimer.
Reagan: ¡No! Bien me lo merezco. Al
principio yo estaba simulándolo. Recuerdas todo aquello del “No me
acuerdo”. Pero bueno, ¿Quién está en la Casa Blanca?
San Pedro: Recuerdas
al muchacho de Bush. George Jr.
Reagan: Me
tienes que estar tomando el pelo.
San Pedro: Es un
cuento muy largo.
Reagan: ¿Y
Castro? ¿Ya está aquí?
San Pedro: No hasta
el 2010. Sobrevivirá a Carter y a Ford también.
Reagan: ¡Coño!
¿Y que de Gorby?
San Pedro: Mr. Gorbachev se nos unirá muy
pronto. Raisa ya esta aquí desde hace algún tiempo.
Reagan: ¡Que
bien! A mí siempre me gustó ella.
San Pedro: Aquí está su llave y algunas
sábanas señor Presidente. Mañana irá ante el pánel para recibir su
sentencia definitiva.
Reagan: ¿Tú
crees que tengo algún chance?
San Pedro: Bueno, hay un par de ex
misioneros salvadoreños en el comité en este momento, pero uno nunca
sabe. Después de todo son ángeles.
Reagan: Oh. Y al final son…eran...¿comunistas?
San Pedro: Vamos a decir que
no eran muy
fanáticos de su persona.
Reagan: Si por casualidad termino,
tú sabes, allá abajo… ¿es tan malo como dicen?
San Pedro: No es peor que aquellos campos
de refugiados en Etiopia a los que se negó brindarle ayuda en 1983.
Reagan: Pero era la Guerra Fría…es
más complicado de lo que…
San Pedro: Ahorre las explicaciones para
el comité. Y, Sr. Presidente, si yo fuera usted me cuidaría las
espaldas. Algunos activistas sobre el SIDA lo han estado esperando.
Reagan: ¿Quiénes? Oh, ellos.
¿Inclusive aquí?
San Pedro: Especialmente aquí,
señor Presidente. De hecho, debería considerar ponerse un disfraz.
Es más, tenga esto.
Reagan: Yo nunca he tenido bigote o
barba en mi vida.
San Pedro: Es sólo hasta que llegue
a su
nube. Recuerde, aquí no hay servicio secreto.
Reagan: De verdad aprecio toda tu
ayuda.
San Pedro: Ni lo mencione Sr. Presidente.
Solo estoy haciendo mi trabajo.
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