| Gustavo Enrique Morales
empezó a pasar trabajo en Punto Fijo, Venezuela, en
1970.
De padres estrictos y
trabajadores la pasó muy mal durante su infancia gracias
a su flojera natural y su aptitud para no adquirir ni un
buen hábito.
De difícil adaptación y
peor conducta, tiene el dudoso record de haber estudiado
cada año de Primaria y Bachillerato en un colegio
diferente en una ciudad distinta de Venezuela.
En 1991, su mamá se lo
lleva engañado diciéndole que va a comprarle ropa y lo
inscribe en la Universidad Santa María, donde tras
arreglárselas para perder un año, se gradúa en 1996.
Al
darse cuenta de que jamás conseguiría trabajo se muda a
los Estados Unidos y sobrevive en Nueva Jersey desde
1999.
|