125x125_Picasso

Año 1 01 de Noviembre del 2003 N° 7

 

APOYA AMNISTIA INTERNACIONAL

CINE

Envíalo a un amigo

 

Tres Mujeres Pierden el Horizonte
Ya viene el Oscar: Nudismo y Muerte Ornamental llenan la Pantalla

 

Oscar Benavides Estados Unidos

 

© Abbot Genser/Miramax

-Te lo juro por esta que yo no escribí el guión. Benton Dirige a Kidman en el set de "The Human Stain" basada en el libro de Philip Roth.

 

Octubre es el mes en el que oficialmente comienza la carrera por el Oscar. Y no hay mejor prueba de que los estudios siguen este estricto calendario, cuando vemos un montón de actrices muertas o desnudas llegar a la pantalla con un fondo de melodrama que puede pasar por un verdadero guión cinematográfico.

En este renglón tenemos a tres películas recientemente exhibidas y cuyo efímero paso por las pantallas nos dicen más que lo que sus directores trataron por 6 horas. Silvia, Verónica Guerin y The Human Stain tratan sin ningún éxito de convencernos de la auto-importancia de sus existencias mientras se olvidan de aunque sea entretener.

The Human Stain, cuyo título me imagino será traducido como "La Mancha Humana", está protagonizada por Anthony Hopkins, Ed Harris, Gary Sinise y Nicole Kidman. Kidman siempre me ha parecido una actriz mediocre con los padrinos correctos, por lo que decir que ella es lo mejor de la película, no es ningún cumplido.

Hecha como un proyecto de estudio, con severos cambios a lo largo y ancho de su producción, The Human Stain  era la carta de Miramax a los oscares de este año. Pero tras ser estrenada en 600 cines en los Estados Unidos, pasó a sólo 125 en una semana, tras ser completamente ignorada en el Festival de Toronto -donde literalmente- fue objeto de burla.

Y no hay duda de por qué. El film es un completo desastre, empezando con el reparto de Kidman como una bedel trascendental y salvavidas, y Hopkins como un profesor negro de Nueva Jersey. (!) Si tan sólo Hopkins hubiese sido capaz de ocultar su acento inglés, tal vez hubiese podido expresar el drama que supone que vive en el libro. Pero preocupándose por detalles como este, luce confundido y desorientado. Su presencia y la desnudez de Kidman en el filme no tienen otra intención que la de hacer brillar un guión mediocre, donde no pintan nada, sino la posibilidad de llenar butacas con sus fanáticos.

Podríamos hablar por horas sobre el miserable reparto, la dirección fuera de foco o la auto-importancia del mediocre guión. Pero es que para empezar el libro de Roth no merecía ser llevado a la pantalla. O por lo menos no de esta forma. Su novela, que sigue las desventuras de un profesor tras ser suspendido de la universidad por hacer comentarios racistas, es pretenciosa y pretende hacer de guía filosófica sobre la vida moderna y la llegada a la edad adulta. Pretende producir un shock moral en el lector al revelar más allá de la mitad del libro que el protagonista es negro.

En la película detalles como este son exagerados o ignorados con plena libertad (si es imposible que Hopkins cambie el acento, mucho menos cambiará el color de piel), convirtiéndose en un extenso y tortuoso valle de lágrimas por el que la mayoría de los espectadores preferirán echar una siesta o simplemente ir a ver otra película.

Lo cual debe hacerse con mucho cuidado, ya que en la pantalla más cercana deben estarse presentando dos películas "basadas en hechos de la vida real".

Silvia y Verónica Guerin, son una doble dosis de melcocha protagonizadas por dos actrices/celebridades haciendo de mujeres realmente importantes, que tuvieron vidas relevantes y que sufrieron muertes horribles. Estas dos películas son las que me hacen desear que se pudiese comprar licor en el cine.

La trama de Silvia es como sigue: Silvia Plath (Gwyneth Paltrow) era una joven y talentosa poeta que se suicidó antes de que el mundo aplaudiera su talento. Su mala estrella cayó en picada cuando conoció a su futuro esposo, el poeta Ted Hughes (Daniel Craig), quien no sólo había obtenido la fama y reconocimiento que ella no tenía, sino que además la trataba como si fuera un mueble. Hughes, la deja sola y abandonada todo el tiempo, mientras ella cuida de sus niños en hogares oscuros, desolados y con un viento constante silbando a través de todas las ranuras de la casa.

De esta manera la película simplemente se reduce al concepto de que Hughes volvió loca a Plath; o lo que es aún peor, los hombres siempre vuelven locas a las mujeres. Dejando cualquier juicio sobre esta materia a un lado; la película falla al no comentar sobre cómo esto influyó en su obra. Esto no es culpa de los productores, el proceso creativo de un escritor es tan complicado, que en el cine rara vez alguien se ha acercado a explicarlo visualmente.

Esto sucede porque Christine Jeffs, la directora, comete el error de contar la historia de la poeta sólo desde su época post-Hughes. Toda la vida de Silvia Plath es fue traumática cadena de experiencias que finamente terminaron en su suicidio, por lo que es doloroso ver como un filme en su honor simplemente deja de lado detalles como los problemas con su padre, quien en mucho es el culpable de su suicidio. Sin este preámbulo, al espectador sólo se le deja la posibilidad de culpar a Hughes por su muerte.  Hughes realmente tuvo un rol en la muerte de Silvia, el tipo era un maldito, pero no podemos olvidar que antes de que ella lo conociera, ya había estado en un manicomio en los años cincuenta, donde había sido tratada con electroshock, y que estas experiencias pueden haberla afectado al punto de que no importa con quién se hubiese casado , hubiera terminado de la misma manera.

Paltrow, contra cualquier pronóstico, se siente cómoda en los zapatos de Silvia, pero no es el reparto perfecto para la escritora. Su presencia nos deja el sabor en la boca de que el filme va dirigido a jóvenes fanáticos de Silvia Plath, que no entienden, o conocen, de su vida, y que simplemente ven su tragedia como un romance. Para ellos, Silvia, con todo lo anacrónica que es, será una excelente pieza de museo.

Pero entre estas tres películas, la que definitivamente se lleva todos los premios es Verónica Guerin. El filme no sólo es una falta de respeto al espectador sino a la mujer que le da su nombre. Cate Blanchett, es Verónica, una periodista irlandesa del Sunday Independent de Dublín que fue asesinada por traficantes de drogas en 1996. Blanchett, tras varios serios y fallidos intentos, por fin llega a Hollywood de la mano del director  Joel Schumacher, dándonos una de sus actuaciones menos personales.

La Guerin de la película, es una persona radical que ve las drogas como la causa de todos los males de la sociedad moderna. Por lo que ella se embarca en una cruzada en su contra, siguiendo las instrucciones del manual del estereotipo de heroína hollywoodense. Schumacher trata de canonizarla basado en esto (esta es toda la intención del filme), pero pierde su tiempo ya que no logra inspirar respeto gracias a lo artificial del personaje.

A diferencia de otras películas con el tema del tráfico de drogas, Schumacher no romantiza a sus protagonistas como en Blow o en Caracortada. Pero al no hacerlo, peca por exageración al volverlos culpables de todos lo problemas de la sociedad y pierde cualquier claridad que tuviese la película. Los traficantes son pintados como demonios que intimidan a ciudadanos temerosos de la ley, quienes son explotados por sus debilidades químicas y morales antes que ser justos y dividir la culpa entre ambos.

Mientras tanto, Guerin es la heroína que utiliza palabras y no balas para luchar contra ellos, llegando a extremos para hacer de este problema un asunto de debate público. Que muriera por esta causa era sólo cuestión de tiempo.

La película nos hace querer ver que en Irlanda el tráfico de drogas se ha reducido enormemente gracias a sus acciones. Sin embargo la realidad es otra. El tráfico está tan boyante como siempre, y  no sufrió en lo más mínimo con la obra de Guerin. Que Schumacher nos quiera convencer de esto, convierte la película en un historia de ficción (que hubiese sido más fácil de digerir y criticar). Lo poco de entretenido que tiene la película, se pierde por lo deshonesto de la propuesta.

Una propuesta mejor, por cierto, sería la película que Guerin misma co-escribió llamada, When the Sky Falls. Aquí Guerin se nos presenta más humanamente, sin rasgos heroicos, aparte de los de una mujer que hace su trabajo aunque a veces ponga a riesgo su vida. Hasta dándonos una dimensión mucho más terrenal, al simplemente explicarnos que dentro de todo y con todas las consecuencias que pudo haber acarreado, Guerin sólo era una periodista más en busca de poner la comida en la mesa.

Lamentablemente, este tipo de historias no venden boletos.

Dinos tu opinión escribiendo a colaboradores@elnuevocojo.com

 


Copyright 2003 © El Nuevo Cojo Ilustrado Media Llc. Todos los derechos reservados. Este material no puede ser publicado, transmitido, reescrito o redistribuido sin el consentimiento del autor.

  Perfiles: El Che Guevara

Cine: Crítica Destructiva

Más Católico que el Papa

Ficción: Juegos Oníricos

 

Noviembre en la Historia

   
   

© 2003 El Nuevo Cojo Ilustrado Media, Llc.